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jueves, 3 de febrero de 2011

Claudicación

En 1985 se calculaba la pensión en base a los últimos 2 años cotizados. En 1996, sobre 15. En 2027, con la firma de CCOO y UGT, sobre 25. Con esta última “reforma” las pensiones máximas van a bajar más de un 15 %.

En paralelo, el acceso a la pensión máxima se hace cada vez más cuesta arriba. De 15 años se pasó a 35, de 35 a 38,5… Y cuando se alcanza, el descenso de nivel adquisitivo es cada vez mayor. Como todos vemos y vivimos, la tensión que empuja a muchas personas a seguir trabajando o a contratar planes de pensiones privados es cada vez más fuerte, provocada por la caída de una remuneración digna.

Esta vez se ha cruzado otra barrera, la de los 65 años, que permanecía intocable desde hacía mucho tiempo. Suma y sigue el retroceso de la reforma laboral impuesta el otoño pasado y el recorte de nuestros salarios.


El panorama es desalentador. Un ejército de jóvenes sin trabajo, muchos de ellos titulados que van a tenerse que ir a Alemania, una marea de prejubilados en sector financiero, una gran masa de parados de larga duración en la industria y la construcción, y muchos mayores obligados a seguir trabajando.

¿Han hecho bien CCOO y UGT en negociar para suavizar el golpe? Una pregunta demasiado fácil de responder así planteada. Primero habría que contestar si en 2009 ya debería haberse hecho una huelga general.

Todo apuntaba a que se iba a hacer una movilización esta semana, precisamente para poner freno a la contrarreforma de pensiones. Han preferido negociar en base a los réditos que se les dieron el 29 de Septiembre. Los medios de comunicación han alabado su “responsabilidad” y su “flexibilidad”.

Esto puede entenderse desde el punto de vista de UGT, que al fin y al cabo no va a debilitar aun más a un Presidente del PSOE quemado en vísperas de las elecciones, ¿pero qué gana CCOO?

Visto en perspectiva, CCOO y UGT se han dejado meter en la ratonera, hasta no tener más remedio que comerse el queso. NO deberían haber firmado el acuerdo, sino que debieran haber liderado una oposición popular y mantenida. Ahora los trabajadores/as no sólo estamos con menos derechos y retribuciones, sino divididos y sin confianza en nuestros representantes más poderosos.

EPS contribuirá a la reconstrucción del movimiento sindical y de progreso, pues es precisa una catarsis profunda antes de ser capaces de recuperar y mejorar nuestros derechos laborales y sociales.

viernes, 16 de julio de 2010

CCOO hace bien en preocuparse por EPS

Primero dos aclaraciones obvias: si hemos construido un nuevo sindicato es porque los demás no nos valen al 100 %, por lo que inevitablemente habrá críticas a su actuación, a sus políticas o a sus estrategias. Y segundo, nos hemos involucrado en la actividad sindical para reivindicarla y mejorarla, no para denigrarla.

CCOO es el mayor sindicato del país. Surgió en la clandestinidad en los años sesenta, se infiltró en el Sindicato Vertical y su lucha favoreció la llegada de la democracia. Está muy ligado a Izquierda Unida y al Partido Comunista de España.

En la Casa de la Moneda están coaligados con NP en Madrid –con la que han presentado listas conjuntas a Delegados de Prevención-, y con UGT en el Intercentros, donde se reparten Presidencia (UGT) y Secretaría (CCOO).

CCOO ha sido muy criticado desde su izquierda sobre todo a partir de los años 80. Se les acusa de pactismo, de desmovilizar a los trabajadores y de poner los intereses políticos de las cúpulas por encima de los de los trabajadores. Han renunciado al cambio social y se conforman con suavizar las condiciones de trabajo, sin poner en riesgo la estabilidad del capitalismo. Desde finales de los 90, una parte importante de sus cuadros se han pasado a CGT, sindicato anarquista ecléctico. También se han organizado movimientos críticos, más combativos y participativos, como CoBas (Comisiones de Base).



En la Casa de la Moneda las disputas con los independientes y Nueva Plataforma han sido duras, mantenidas e intensas, hasta el punto de que CCOO les acusó de fascistas y les impidió el acceso a foros sindicales. Por otra parte, el eslogan más repetido de la Coordinadora Sindical de Madrid, en la que está integrada NP, es “Comisiones y UGT, sindicatos del poder”. Uno de las mayores agresiones sufridas por la CSM fue que, según ellos, CCOO provocó el despido del Presidente del Comité de Empresa de Telefónica en plena negociación del convenio.

Como veis, nada nuevo. La única diferencia es que ahora estos antiguos adversarios se han convertido en aliados para ostentar el dominio sindical en la Fábrica ¿Habéis visto que CCOO conteste a las críticas de NP?

Dice CCOO que desinformamos cuando decimos que a RTVE no le han afectado los recortes del 5 %, y a continuación vaticinan que “les afectará”. Lo que significa que hasta ahora no se los han aplicado, y por tanto EPS dice la verdad.

Critican a EPS por no contribuir a “sentar las bases de un órgano de representación unitario fuerte y coherente”. ¡Pero si no nos dejan! La primera propuesta de CCOO en este Comité fue aumentar su participación en la Comisión Delegada. La segunda, que ningún miembro de EPS tuviera acceso a los datos de Prevención de Riesgos. Y en el Intercentros apoyó la propuesta de UGT para excluir a EPS de la Comisión Paritaria.

Ya están publicadas las actas del Pleno del Comité de Madrid donde se pueden leer las propuestas de democratización del Comité de Empresa que hizo EPS, y cómo fueron rechazadas por CCOO y el resto de sindicatos. Hablar de cinismo es quedarse corto, cuando nos acusan de no colaborar los mismos que nos impiden ejercitar esa colaboración.

EPS tiene fundamentos firmes y duraderos, su único objetivo es la participación democrática de los trabajadores. Hoy en día se están multiplicando el número de sindicatos nacidos desde abajo, empresa a empresa. Esa es la base para un avance real de la sociedad. Y ese es el riesgo que percibe CCOO.